REDACCIÓN DELAZONAORIENTAL.NET
Santo Domingo Este-Con la quema de un muñeco que simboliza a Judas y la quema de incienso ¨desajumando¨ inicia lleno de alegría y esperanzas el año 2015 en la zona oriental y en la república dominicana.
En varios sectores de Santo Domingo Este, tienen como tradición quemar un muñeco el 31 de diciembre a las 12 de la noche simbolizando a Judas Escariote, un apóstol acusado de traicionar a Jesús asi como la quema de incienso en los principales hogares de esta demarcación buscando con ambas acciones iniciar un nuevo año limpio y dejando atras todo lo negativo.
DE ESPAÑA A AMERICA
Con la conquista y colonización por parte de españoles y portugueses de los territorios americanos se introdujo desde el Viejo Continente la práctica de la Quema del Judas, en una extensión que va desde los actuales territorios de los Estados Unidos que antes formaban parte de la Nueva España hasta América del Sur.
La práctica consiste en la fabricación de un muñeco, el Judas, que luego es destruido el viernes, el sábado o el domingo de Semana Santa en los países de América, salvo en el Uruguay, donde el muñeco es quemado en Navidad, en la medianoche del 24 de diciembre, aunque ello también puede ocurrir el 31 de diciembre, a diferencia del pasado, cuando también se lo quemaba en el día de San Juan.
Con la colaboración de varios folkloristas americanos, Nieves de Hoyos Sancho (1950) publicó en 1950 en España una detallada descripción del rito, fundamentalmente en México, Argentina, Brasil y Perú, aportando datos también de República Dominicana, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y Chile. Hemos consultado además a otros folkloristas que hicieron una descripción detallada de la práctica en sus propios países; entre otros, Gustavo Barroso (1927), A. Maynard Araújo (1964), Wilson de Lima Bastos (1973), Olivares Figueroa (1949), Oreste Plath (1962), Luis González Obregón (1911).
Todos ellos destacan que el Judas es destruido, ya sea como representante de Iscariote o de algún personaje odiado y rechazado por la sociedad, que lo identifica con el muñeco así bautizado. Por ejemplo, en Brasil, W. de Lima Bastos dice que los Judas retratan a personajes «merecedores de repulsa y execración popular, muchos del ámbito nacional e internacional». Como representante del mal, los Judas también son identificados con el diablo. N. de Hoyos Sancho nos da esta descripción del hecho en México: «son horrorosamente feos y tienen barba y cuernos» , y agrega que algunos llevan letreros que dicen «soy el hijo del diablo».
Todas las descripciones apuntan también a la saña con que el muñeco es destruido; muchas veces no es quemado, sino que es destruido a palos y a golpes con los pies y los puños, y a veces con piedras o tironeado hasta que se hace pedazos. Ya se lo haga con fuego o a golpes, la suerte que le depara al Judas se vive como una verdadera fiesta, con gran algarabía, y en muchos lugares su destrucción se acompaña con bailes y bebidas.
Por lo visto hasta aquí, la práctica de la Quema del Judas parece tener una lógica y una coherencia internas evidentes: el Judas es destruido ya sea como representante de Iscariote o de algún personaje odiado y rechazado. Sin embargo, el estudio del rito en Uruguay nos depara una gran sorpresa, justamente aquí, donde la práctica muestra una inversión: el Judas es quemado en la fecha del nacimiento de Jesús y no en la de su muerte.
