Evelyn Fernandez /DELAZONAORIENTAL.NET
Santo Domingo Este-Es muy difícil poder externar el sentimiento del dolor tan profundo que nos causa la perdida de un ser querido, y aun mas ver paso a paso como se va consumiendo sin que puedas ayudar a aliviar su dolor. Ya había pasado por esto con la perdida repentina de mi hermano, Evaristo Fernandez. Ahora revivo lo mismo con la perdida de un hermano que por las circunstancias nos conocimos en el periodo que fuimos regidores juntos y que continuó esta amistad, hasta abrazarnos con los sentimientos más nobles, de un hermano. Mientras algunos lo llamaban el INGLES, yo lo llamaba ¨AMERICANO¨
Los grande que caracterizaba a mi hermano El Americano, era su espíritu conciliador, su humildad como ser humano y la discreción. Un ser cariñoso, comprensivo y muy solidario con su familia y amig@s.
En nuestros afanes de sobre vivencias en la mayoría de veces, nos olvidamos que pretendemos obtener ciertos bienestares económicos sin valorizar lo que realmente tenemos ya conseguidos, y cometemos la triste realidad de ir aun mas insaciablemente detrás de cosas que nunca vendrán. La vida es así tan pasajera que cuando creemos que estamos realizados Papa Dios nos manda a buscar. Una vez mas me aferro al amor de Jehova Dios que es el que nos da paz a nuestros corazones, a la familia que no hay dinero que la compre y a la amistad verdadera que prevalece en los momentos mas difíciles de nuestras vidas.
Una vez mas no tengo lamentaciones, pues se que solo en vida se puede demostrar el amor a nuestros seres queridos, en los momentos mas difíciles, en los momentos mas cruciales, donde te abandonan aquellos que se llaman ¨amig@s¨, el verdadero amor se mantiene, y solo nos queda el recuerdo del deber cumplido.
Americano descanse ya, vallece en paz, mi manito, mi aliado, mi canchanchan, mi negrito lindo, estarás siempre en mi corazón y en mis recuerdos, gracias mil por permitirme ser su hermana, por sus hijos ser mis sobrinos, por su esposa ser mi cuñada y por hacerme valorizar mas la vida, por aprender a decir te quiero a tiempo, por darte un beso de despedida y por decirme que no querías irte antes de despedirte de mi y decirme que yo verdaderamente era tu hermana. Adiós mi negro, adiós AMERICANO.
