REDACCIÓN DELAZONAORIENTAL.NET
Santo Domingo Este-El presidente de la Junta Central Electoral (JCE) Roberto Rosario, mencionó este jueves durante su discurso al país algunos de los inconvenientes y dificultades que pasaron los miembros de ese organismo electoral en distintos pueblos y municipios a quienes felicitó por el trabajo realizado en las pasadas elecciones en las cuales dijo se respetó la voluntad de los ciudadanos.
En el caso de Santo Domingo Este dijo que los miembros de esta junta electoral estuvieron permanentemente bajo un estado de acoso y presión, pero no abundó más al respecto.
En cuanto a lo sucedido en otras localidades detalló lo siguiente.
En Santo Domingo Norte. Sus miembros y familiares fueron aterrorizados, tanto en el propio local de la Institución como en sus viviendas. El hogar de la presidenta de esta Junta recibió varios impactos de bala; fue obligada a salir de su vivienda, junto a su familia, por la represalia.
En Sabana Grande Boyá. Grupos de personas identificadas con candidatos, se presentaron al hogar del secretario de esta Junta, amenazando a sus familiares, incluyendo niños, con incendiar la vivienda “con todos dentro”, en horas nocturnas, si éstos no eran favorecidos con decisiones por parte de la Junta. Amenazas similares se profirieron contra el presidente de esta junta electoral, y algunos de sus miembros.
En Puerto Planta. El local de la Junta, en momentos en que se desarrollaba el re-conteo, fue rodeado y tomado por seguidores de un candidato, quien amenazó con “matar a cualquier persona” que saliera de esa Institución, junto a quien le acompañara. Fue necesario requerir la acción del Procurador General de la República. Se produjeron amenazas similares al presidente y secretaria de la misma; estas personas tuvieron que ser trasladadas al destacamento de la Policía Nacional, para preservar sus vidas.
En Santo Domingo Oeste, la situación no fue diferente. Amenazas y asedios de manera directa, por candidatos y sus representantes. El local fue también tiroteado.
En Sosúa, Los Alcarrizos, Montellano y Laguna Salada, la violencia y el terror contra los miembros y secretarios de juntas electorales, llegó a vías de hecho, siendo agredidos físicamente por candidatos.
En Pedro Brand, las reyertas y pleitos entre los partidos, la constante presión contra la Junta Electoral y su secretario, obligó varias veces a la suspensión de los trabajos.
En Loma de Cabrera el presidente de la junta, tanto él como sus familiares, fueron amenazados de muerte, teniendo que ser trasladados y escoltados por agentes policiales.
En lugares como, Yaguate, Bajos de Haina, Tamayo, Villa Isabela, Fantino, San Francisco de Macorís; se produjeron situaciones de no menos dimensión que las antes indicadas.
En Bonao, fue incendiado el vehículo de la Institución asignado a ese municipio.
En Moca, fueron lanzadas bombas, que obligaron a retirar los empleados.
En Cotuí, un candidato irrumpió violentamente al local de la Junta.
En Tamboril, fue tiroteado el local de la Institución. Igual ocurrió en Samaná.
En Villa Mella, fue incendiado el almacén donde se encontraban las valijas.
En Hato Mayor, fue incendiado el local de la Institución.
En lugares como Neiba, el acta 33, levantada por todos sus miembros, refleja el estado de terror a que fueron sometidos, en donde establecen de manera clara, que no procesarían las actas de varios colegios que faltaban, porque estaban en peligro sus vidas, las de sus familias, y la misma tranquilidad de la comunidad.
¨ Lo que les estoy narrando, no es un drama de terror típico de Alfred Hitchcock, situaciones como éstas ocurrieron prácticamente en todo el territorio nacional. Ellas son el mejor testimonio de que muchos de los contendientes y de las fuerzas involucradas en el proceso, no se prepararon para una competencia democrática. Jugaron al caos y al desorden, a impedir que hubiera resultados ciertos y a tiempo¨, puntalizó.
