Por Juan Cruz Triffolio / DELAZONAORIENTAL.NET
Sociólogo – Comunicador
triffolio@gmail.com
Si hoy estuviese en el grupo cercano al candidato Danilo Medina
Sánchez, créanme que cometiera la osadía de sugerirle algunas cosas,
unas, que me imagino ya conoce y otras, que quizás, por los afanes
propios de la campaña y los piropos naturales de sus acólitos,
seguidores y alcahuetes, como siempre sucede en estos procesos, no ha
podido percatarse.
Comenzaría recordándole que la transportación constante del grupo
cercano, de un lado a otro, en ánimo de demostrar una poderosa,
estruendosa y avasallante corriente de seguidores, no es la
radiografía real de una aprobación electoral nacional.
También le expresaría que su empeño en publicar hasta cinco encuestas
juntas, más que proyectar la valoración correcta de los resultados de
un instrumento de medición científico y la eficiencia de una de una
maquinaria consultiva electoral, termina fortaleciendo la percepción
de debilidad que envuelve su candidatura presidencial.
Expresado lo anterior, el licenciado Danilo Medina Sánchez no ha de
olvidar la sabia sentencia popular que reza: “El que de algo se ufana,
ese algo le falta…”
Nos atreveríamos también a manifestarle que el esplendor de su
caravana vehicular, – y así debe saberlo- contrasta con la esencia
misma de su discurso dirigido a reducir la pobreza, al tiempo que hace
evocar compromisos con posibles manos inescrupulosas capaces de exigir
cualquier tipo de acción en procura de saciar sus ansias de
acumulación de riquezas.
Pregunta: Licenciado Medina Sánchez, está usted seguro de que esas
manos no van en esas suntuosas caravanas..?
De igual manera, le preguntaríamos al candidato presidencial de origen
sureño si, real y efectivamente, ha valorado cuánto significaría en
términos de votos su mutismo ante las observaciones formuladas sobre
las actuaciones y acumulación de fortunas que se dice concentra, en
termino de legalidad dudosa, su compueblano, ingeniero Félix Bautista,
personaje que, una vez llegará Medina Sánchez al solio presidencial,
se entiende ocuparía un sitial privilegiado en el tren
político-administrativo de su gobierno.
Tal observación podría tener mayor asidero si no olvidamos que fue el
ingeniero y abogado Bautista y no otro, quien tuvo la responsabilidad
de anunciar a viva voz la candidatura vicepresidencial de Margarita
Cedeño de Fernández, además de que no han faltado quienes, con razón o
sin ella, afirman que el senador sanjuanero supuestamente subvenciona
parte de la campaña del candidato presidencial oficialista.
Licenciado Medina Sánchez; ignorar tema tan delicado como el del
legislador, ingeniero Félix Bautista, puede considerarse como una
especie de burla al país, y peor aun, como una posición de desdén
hacia la corrupción que tanto afecta al pueblo dominicano.
Oportuno sería precisar que la referida realidad y otras a las que el
licenciado Danilo Medina Sánchez tiende a tratar de refilón, en
ocasiones proyectando una mofa no acorde con su personalidad, tampoco
luce salvable y recompensada con votos, saturando los diversos medios
de comunicación audiovisual con unos mensajes cursi que forman parte
de una campaña publicitaria con matices avasallantes.
Finalmente, y aun reconociendo que quedarían otros tópicos de interés
en el tintero, nos arriesgaríamos a preguntarle a Medina Sánchez, qué
le hace pensar que un electorado, cansado con la administración
actual, que ya en el año 2000, entre él y el ingeniero Hipólito Mejía,
eligió el segundo, cambiará esta vez y escogerá el primero. ¿No será
que llegó Papá..?
Y que conste, cuando hablamos de cansancio producido por la actual
administración, entendemos sólo hay que tener en cuenta la situación
del insoportable costo de la canasta familiar, la inseguridad
ciudadana, las deficiencias del sistema educativo, las constantes
denuncias de corrupción, el golpeo permanente de los precios de los
carburantes y la factura abusiva de la electricidad, además de las
ineficiencias en los servicios públicos, que en el lenguaje popular se
traduce en una triste y lánguida interpretación de que “la guagua va
en reversa”.
Por el momento termino y qué no se olvide, los referentes históricos
sólo nos interesan partiendo del principio ético que subraya: “el mal
ejemplo no es un ejemplo…”
