Una Bienvenida Haitianizada a la Feria Internacional del Libro

REDACCION DELAZONAORIENTAL.NET

Por JUAN CRUZ TRIFFOLIO

Sociólogo – Comunicador

triffolio@gmail.com

SANTO DOMINGO DE GUZMAN, RD.- Poco a poco, como quien no quiere la cosa, la acentuación de su presencia proyecta que se ha concretizado la unificación.

Múltiples son sus facetas en la entrada principal de la Feria Internacional del Libro, 2013, en donde es evidentes la falta de controles por parte de quienes están llamados a actuar de una manera diferente.

Los comportamientos asumidos por los haitianos y haitianas que han tomado como escenario de su mercado informal los predios del más gigantesco templo de la cultura nacional, reflejan que estos extranjeros están conscientes de haber ganado un considerable espacio de dominio en la geografía nacional, como extensión de su lar nativo.

Ya no parecen existir límites ni normas a tener en cuenta y por tanto, respetar.

La fusión de los dos pueblos: Dominicano y Haitiano, quiérase o no, luce se ha materializado.

República Dominicana, la patria de Juan Pablo Duarte, y la República de Haití, el terruño de ToussaintLouverture, proyectan estar unificada.

Quién, cuándo y para qué, no luce preocupar pero mucho menos importar.

Lo cierto es que por cada diez personas envueltas en el mercado de baratijas que ha generado la referida actividad cultural, en su entrada principal, no exageramos al afirmar que ocho, y cuidado si más, son de nacionalidad haitiana.

Penetrar al escenario ferial por los alrededores del Teatro Nacional implica la obligación de observar acidas discusiones en creole entre hombres y mujeres que reflejan ser capaces de cualquier cosa por la subsistencia.

Es tener que olfatear unos aires desagradables que genera el descuido humano en medio de una inagotable faena laboral bajo el sol calcinante del Caribe.

Es compartir, innecesariamente, un preocupante y lacerante panorama en donde abundan las féminas con posturas impropias de damas cuidadosas al sentarse o realizar sus necesidades fisiológicas, al tiempo que observar cómo una persona pierde sus composturas correctas al ingerir sus alimentos cotidianos.

Sin prejuicio alguno, es vivir en carne propia la expresión cruda de un submundo que contrasta, en sentido general, con la estructura de valores, principios éticos y morales del pueblo y la cultura dominicana, entre otras particularidades.

Es la manifestación al desnudo de la esencia de nuestras relaciones binacionales que urgen, a no ser que se pretenda una unificación de las dos naciones, un replanteamiento que conduzca a una nueva normativa cimentada en el respeto mutuo y que además, posibilite la convivencia pacífica y la solidaridad permanente.

La bienvenida al visitante a la Feria Internacional de Libro, 2013, por sólo citar un ejemplo reciente, se ha haitianizado.

Ya es tiempo de la reflexión, la vigilancia y el accionar de todos y todas.

La realidad ha preocupar sin necesidad de pretender perseguir el montaje de un culto ilimitado al patriotismo de hojalata.

Algo hay que hacer, ahora, pues más tarde, probablemente, no exista tiempo.

Así lo sentimos y de esa manera lo escribimos pero, si en algún momento se exponen matices de xenofia, créannos, ese no es deseo pero tampoco la intención.

Convivir juntos no implica, necesariamente, perder la identidad y por tanto, subsistir sin normas.

Compartir es básico para los humanos pero siempre bajo el respeto mutuo y guardando las diferencias.

Así de simple….

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