REDACCION DELAZONAORIENTAL.NET
Un corredor de fondo. Un superviviente de la política. Pragmático y de escaso carisma. Así definen algunos analistas al líder del conservador Partido Popular (PP) y futuro presidente del gobierno español Mariano Rajoy Brey, quien ganó ayer las elecciones generales con un mensaje basado en la creación de empleo.
Rajoy logró la presidencia en su tercera tentativa. Prueba de su constancia. Sobre todo en política, donde es casi imposible ver repetir a un candidato que ha perdido dos elecciones.
El dirigente popular enfrenta ahora el reto de hacer realidad su mensaje de cambio. No será fácil. La crisis de deuda sitúa a España en el punto de mira de Europa, la economía está al borde otra recesión y la tasa de desempleo del 21.5% tiene a casi 5 millones de personas desocupadas.
“Lo más probable es que Rajoy anuncie algunos cambios importantes en un esfuerzo por impresionar a los mercados y a sus socios europeos y recuperar credibilidad”, dijo Antonio Barroso, analista de Eurasia Group sobre las primeras medidas de su gobierno cuando asuma el cargo a mediados de diciembre.
Rajoy, amante del deporte, sobre todo el ciclismo, seguidor del Real Madrid y fumador de puros Habanos, es un veterano de la política española.
Su figura emergió a la sombra de Aznar. Durante los ocho años de gobiernos populares, fue vicepresidente y cuatro veces ministro –Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia–.
Ahora enfrenta el dilema de combinar los ajustes y la reducción del déficit con la necesidad imperante de reflotar la economía y evitar otra recesión. Enfrenta el reto de reflotar el crecimiento y reducir una abrumadora tasa de desempleo del 21.5%.
“Nosotros exportamos a todo Iberoamérica menos que a Portugal”, dijo Rajoy en una entrevista al madrileño El País poco antes de los comicios. “El trabajo que hay que hacer ahí es ingente.”
España está cada vez menos presente en América Latina económica y políticamente. Europa sigue siendo el principal aliado comercial del país ibérico, acaparando más del 70% de las exportaciones y casi el 60% de las importaciones.
El cambio sustancial es que Asia y África han relegado a Latinoamérica como socios. Entre enero y agosto de 2011 –últimos datos oficiales disponibles– solo el 5.7% del total de las exportaciones e importaciones españolas se realizaron con países iberoamericanos.
Asia, por ejemplo, concentró el 2.2% de las importaciones y el 7.6% de las exportaciones. África generó el 9% de las importaciones y un 5.3% de las exportaciones.
“España ha perdido una capacidad de influencia enorme en los últimos años en Latinoamérica. No se ha renovado la política exterior española en torno a los nuevos retos que se han ido presentado”, explicó el peruano Martín Santiváñez, experto en relaciones internacionales e investigador de la Universidad de Navarra. “Esos nuevos retos son China y la creciente hegemonía suramericana de Brasil”, agregó.
Mientras la Unión Europea y España capean la peor tempestad económica de los últimos tiempos, América Latina sigue creciendo.
“La competencia es más dura para las empresas españolas, pero estas tienen un lugar ganado y creo que la recuperación económica de España sigue pasando por Latinoamérica”, explicó Santiváñez.



























