Por: Darwin Feliz /PERIODICO DELAZONAORIENTAL.NET
Santo Domingo Este-Amigos y familiares del joven Roberto Casalinovo Feliz, de 31 años, quien fue asesinado de un balazo en el estomago el pasado día siete de este mes, por el guardián Melvin Rodríguez, en el interior de las oficinas de Edeeste en Megacentro, cuando este acudió a pagar su factura de electricidad.
La Familia Casalinovo convocó a la movilización con pancartas en reclamo de justicia. “No vamos a romper nada ni tirar piedras. Será algo pacífico, sólo buscamos justicia”, dijo Reinaldo Casalinovo, tío del occiso, quien convocó a la protesta.
Roberto Casalinovo, padre del joven asesinado, lanzó duras críticas contra el oficial que efectuó el disparo, pero reclamó una protesta pacífica, pidiendo de las autoridades judiciales castigar con todo el peso de la ley.
En tanto, la señora Anny Santana, viuda de la victima en medio del dolor y las lágrimas, criticó las declaraciones de Celso Marranzini de que había sido en defensa propia que fue asesinado su esposo, cuando a su juicio sólo exigió su derecho.
“No fue en defensa propia, porque Roberto tenía una factura en las manos, con esto no podía sentirse amenazado el guardián” aseveró la madre de los hijos del asesinado joven.
Los manifestantes, muchos de ellos amigos del occiso comenzaron a concentrarse a partir de las 5: 30 en los frentes de Megacentro, y desde allí marcharon, con pancartas que rezaban “Por reclamar mi luz me asesinaron” y “pedimos justicia contra el asesino de Roberto”, a la misa que se oficializó en la Iglesia San Vicente de Paúl.
Se oyeron además cuestionamientos al vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) Celso Marranzini, por las ultimas declaraciones desvinculando la institución y asegurando que fue en defensa propia que actúo el vigilante de la empresa G4S.
“Asesinos, asesinos, no solo nos roban nuestro dinero con las altas facturas y los malditos apagones y ahora nos matan, asesinos” gritaban los presentes.



































Ha disparado contra una persona desarmada, por lo tanto no vale el argumento de defensa propia. Al señór Marranzini le sobra lucidez para saber esto, pero barre para su casa sin importarle lo más mínimo que hay un fallecido y un herido inocentes. ¡Es una vergüenza!. Tan criminal el que ejecuta el disparo como quien lo defienda.