PRD afirma que en la gestión Marranzini la energia electrica esta peor

La Comisión de Energía del Partido Revolucionario Dominicano documentó ayer punto por punto lo que llamó el fracaso de la gestión del Partido de la Liberación Dominicana y de Celso Marranzini al frente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, demostrando que un año después se han incrementado los apagones, han sido aumentadas las tarifas, se hacen promesas desenfocadas de soluciones, perviven las nóminas  y nominillas abultadas, con más salarios exagerados, ocultamiento de informaciones, contratos sin transparencia, incrementos de las pérdidas de las distribuidoras, campaña mediática para manipular datos y ocultar fracasos y, al final, calificación cero por parte de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los planteamientos fueron hechos en rueda de prensa efectuada en la casa nacional perredeísta por Antonio Almonte, director, Amaury Justo Duarte, Andrés Dauhajre hijo, director ejecutivo de la Unidad de Políticas Públicas del PRD, entre otros.

A continuación reproducimos el texto completo de la declaración:

Introducción

Hace aproximadamente un año, la gestión del ingeniero Radhamés Segura como Vicepresidente Ejecutivo de la CDEEE había llegado a niveles escandalosos en materia de pérdidas en las empresas distribuidoras, frecuencia y duración de los apagones, hechos de corrupción en el PRA y la propia CDEEE, así como una desbordante politización y desinstitucionalización del sector.

Ante ese fracaso, y presionado por la crítica pública, el presidente Fernández destituyó al ingeniero Segura y designó en su lugar al licenciado Celso Marranzini con la promesa de corregir el rumbo, eliminar las pérdidas, atraer inversiones y llevar transparencia a la gestión de las empresas del sector.

Un año después, el panorama del sector eléctrico sigue siendo  dramático y en algunos aspectos ha empeorado. Veamos algunos indicadores.

1.      Los déficits se agravan:

Facturación y cobro. La causa principal de la quiebra financiera de las empresas distribuidoras es la enorme cantidad de energía que estas compran y distribuyen sin ni siquiera facturarla. Por ejemplo, durante el primer semestre del 2010, las distribuidoras han dejado de facturar RD$6,537 millones (US$177 millones)  y las pérdidas acumuladas en este período totalizan unos RD$10,175 millones (US$275 millones).

No se entiende, como algunos funcionarios pregonan mejoría del sector  cuando en los primeros seis meses de este año (2010) algunos indicadores de las distribuidoras han empeorado y otros se mantienen casi igual al 2009, como se aprecia en el cuadro siguiente.

1. Indicadores de desempeño de las Edes

Indicadores 2010 2009 2010/2009
Deficit compra-venta de energia (Millones de $US) 176.7 92.2 91.60%
Deficit total (Millones de US) 275 196.6 39.90%
Indice de recuperacion de efectivo 67% 65.70% 2%
Inversiones (millones $US) 27.4 45.6 -40%
Numero de empleados 5,829 5,378 8.40%

Recuperación de efectivo (CRI). El indicador utilizado para reflejar el impacto financiero de las pérdidas es el Índice de Recuperación de Efectivo (Cash Recovery Index, CRI).  Durante el primer semestre del 2009 el CRI de las distribuidoras era de 65.7 % y un año después alcanzo un 67%, para una diferencia irrelevante.

2.      Parálisis de la inversión.

Distribuidoras. Para aumentar la capacidad de facturación y de cobro de las distribuidoras se requiere  invertir cientos de millones de dólares  en medidores, transformadores, redes, vehículos, estafetas, comunicación y otros rubros. Pero, a lo largo del gobierno del PLD y la gestión de Marranzini, las inversiones en las distribuidoras han sido nulas o insignificantes.

Con la agravante de que las distribuidoras denominan inversión a los costos de sustituir, por ejemplo, un poste quebrado por otro, un transformador dañado por otro y así por el estilo, es decir, que son gastos para reponer, y no inversiones para incrementar la cobertura de clientes y las capacidades operacionales. A ese ritmo es casi imposible solucionar el problema de las pérdidas en el sector.

Generación. Durante el periodo 2004 a 2009, el ingeniero Radhamés Segura hizo numerosos  anuncios y promesas de instalación de plantas eléctricas basadas en carbón. Anunciaron plantas chinas, coreanas, japonesas, árabes, cables submarinos desde Colombia, desde Puerto Rico y hasta plantas mercantes desde México y, al final, nunca llego un solo centavo de inversión.

El actual titular de la CDEEE, al parecer, pretende seguir la misma ruta, ya que ha informado en varias ocasiones sobre promesas de inversiones en nuevas plantas eléctricas, pero, en realidad, todos sabemos que con los niveles de pérdidas de las distribuidoras, que son las cajas registradores del negocio, es casi imposible que se hagan realidad esas ilusiones.

Esa parálisis de inversión lleva casi diez años y es un hecho extremadamente peligroso en cualquier sistema eléctrico, puesto que con la demanda creciendo a mas de 5% anual y los activos envejeciendo y deteriorándose  (redes, transformadores y plantas), está claro que el país marcha hacia una crisis de mayores proporciones que las actuales.

Abandono. Y en esta materia el gobierno del presidente Fernández ha sido extremadamente ineficiente, porque, por ejemplo, a pesar de que en el 2004 se firmó un Memorando de Entendimiento entre la CDEEE y la empresa propietaria de la planta Cogentrix para reconvertir esta generadora de gasoil a gas natural, y así abaratar costos de producción y aumentar la oferta de energía de bajo precio, todavía, 6 años después, el gobierno del PLD no ha hecho nada al respecto. Cogentrix, cuando la prenden, sigue consumiendo gasoil.

De igual manera, la CDEEE no ha reparado las hidroeléctricas Jigüey y Aguacate que resultaron dañadas durante la tormenta Noel en el 2007.

Y, por otro lado,  el proyecto de redes de transmisión, conocido como la “autopista eléctrica” Santo Domingo- Santiago, que para agosto del 2004 ya contaba con los recursos económicos necesarios y en proceso de ejecución previsto a ser terminado en 36 meses (en 2007), todavía, seis (6) años después, no lo han terminado.

Transparencia cuestionable.

  • Las informaciones sobre el desempeño de la generación, la distribución, la transmisión, calidad, déficits, estados financieros, los contratos y otros datos útiles sobre las empresas del sector se ha reducido drásticamente en el portal (pagina web) de la CDEEE desde la entrada del actual Administrador General.
  • No se han publicado los contratos supuestamente renegociados con los generadores privados, ni se han dado a conocer bajo cuales condiciones se hicieron las renegociaciones. ¿Qué beneficios o compromisos asumió el Gobierno? ¿Qué beneficios o compensación recibieron los generadores privados a cambio de las renegociaciones?
  • No se publican los estados financieros de las empresas eléctricas propiedad del Estado, ni las auditorias recientes practicadas a las mismas.
  • ¿En cuál gaveta de las autoridades del sector eléctrico siguen olvidados los procesos judiciales incoados durante la administración de 2000-04?
  • Se ha mantenido el más absoluto silencio ante las denuncias de irregularidades y desfalcos en las empresas eléctricas. Por ejemplo, las denuncias publicadas en el desaparecido Semanario Clave sobre un funcionario de Edenorte a quien se le encontró una cuenta bancaria multimillonaria. Y las declaraciones recientes de un funcionario o asesor de la CDEEE que cobro más de 50 millones de pesos en un año sin haber rendido ninguna labor, entre otros casos.
  • ¿Por qué se mantienen en hermético secreto las condiciones y montos de los contratos de readquisición o compra de la Empresa Distribuidora del Este (EDESTE) efectuado en el 2009?
  • Se designan funcionarios con salarios sobre los 400 mil y hasta 560 mil pesos mensuales. Y sigue el exceso de la empleomanía y gastos en nómina en las empresas eléctricas propiedad del Estado (CDEEE, EGEHID, ETED, EDN, EDS, EDE), las cuales consumen 5,700 millones de pesos anuales más que en el 2004.
  • Por otro lado, doce meses no han sido suficientes para darse cuenta que bajo el satanizado Acuerdo de Madrid solamente se tiene contratada menos de 50% de la demanda y que, por consiguiente, las distribuidoras tienen un margen de 30 % para adquirirla mediante contratos licitados y otros 20 % en el mercado de ocasión o mercado spot, tal y como indica la Ley 125-01 en su artículo 110. ¿Por qué, actualmente, las distribuidoras, violando la ley, han contratado hasta el 95% de la energía que efectivamente les demandan?

La descapitalización de las hidroeléctricas.

Desde hace varios años las hidroeléctricas (EGEHID) venían vendiendo su energía en el mercado spot. En ese mercado el kilovatio-hora se ha vendido a un precio aproximado de 14 centavos de dólar durante los últimos 6 meses.

Sorpresivamente, la nueva administración de la CDEEE ha dispuesto que la EGEHID venda su energía directamente a las distribuidoras y a un precio de 8.5 centavos de dólares. De ese modo, a lo largo del 2010 las hidroeléctricas podrían perder hasta 1800 millones de pesos.

Con esa maniobra se pretende reducir el precio de compra de energía de las distribuidoras y presentarlas con un déficit menor que el verdadero. En otras palabras, desnudar a un santo para vestir a otro.

Además, es una forma de subsidiar con más de 1800 millones de pesos a las distribuidoras sin declararlo y, de paso, presentar al FMI y a la sociedad un desempeño falso del sector.

Esa acción afecta la credibilidad en las transacciones en el mercado eléctrico y viola los objetivos de la Ley General de Electricidad de crear un mercado regido por relaciones comerciales transparentes y prohibir la colusión o la integración vertical y horizontal entre las empresas.

Finalmente, la acción anula el carácter de empresa independiente que debería tener la EGEHID como agente sujeto a regulación y obligado a cumplir lo estipulado en los artículos 38 y 39 de la Ley General de Electricidad, Ley 125-01.

En resumen

La gestión del PLD en el sector eléctrico continua como el primer día: incrementos de apagones,  aumentos de las tarifas,  promesas desenfocadas de soluciones, nominas  y nominillas abultadas,  mas salarios exagerados, ocultamiento de informaciones,  contratos sin transparencia, incrementos de las pérdidas de las distribuidoras,  campaña mediática para manipular datos y ocultar fracasos y, al final,   calificación cero por parte de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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